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Nostalgia y los 80’s: el soundtrack de Eleanor & Park.

La década de 1980 se ha convertido en un referente cultural gracias a toda la música, cine y televisión producida durante ese periodo de tiempo. Los peinados alborotados y la ropa colorida forman looks muy identificables, reconocemos la época por la estética.


En los últimos años se ha desarrollado un llamativo movimiento alrededor de esta década, podemos ver su peak en el impacto que tiene Stranger Things en la cultura pop actual, ya que, más allá de una historia atractiva, encontramos una ambientación detalladamente elaborada que crea una atmósfera atrapante: todos sabemos lo que es estar en un sótano jugando Calabozos & Dragones con The Clash sonando de fondo desde una radio de pilas.


¿Qué sucede entonces con esta década? ¿Cuál es el atractivo? No sé desde qué punto lo puedan ver ustedes, por mi parte creo que el encanto de esta época es que muchas cosas sucedieron por primera vez en esos años. Madonna llegaba al punto máximo de su carrera como Reina del pop, la primer mujer en tener tal exposición.


En esa época se vieron por primera vez historias como ET, Grease, The Breakfast Club, que siguen siendo referentes hasta el día de hoy por su manera de innovar y de presentar historias nuevas.


La década de los 80’s está llena de primeras veces y es bien sabido que cuando un suceso aparece por primera vez nos deja marcados, incluso en la memoria colectiva. Todo el mundo recuerda la mayoría de sus primeras veces, sobre todo el primer amor.


Unimos una cosa con la otra en el tema central de este artículo: el soundtrack ochentero de Eleanor & Park, novela publicada en 2013, dirigida a un público adolescente que retrata la historia de un par de adolescentes outsiders de 16 años que se conocen en el autobús escolar y que llevan la convivencia forzada a un romance desarrollado entre los asientos del bus, los salones de clases y la añoranza, su primer amor.


La música en este libro toma un papel muy importante ya que no sólo crea ambientación, Raimbow Rowell, autora de este libro, utiliza la música como medio de apoyo para describir a sus personajes. Cada uno cuenta con una personalidad muy distinta pero con un punto de acuerdo entre ellos, el suficiente para resultar interesante el uno al otro.


Eleanor es una chica complicada, desordenada, caótica, así lo hace ver su vestimenta, sus acciones y su cabello, su ropa vieja, sus pañoletas, el pelirrojo cabello alborotado y su actitud cautelosa pero fuerte, luce estridente y tremendamente interesante ante los ojos de Park, quien por su parte, luce siempre pulcro y ordenado, jeans y camisetas negras, llega un punto en que comienza a delinearse ¿Por qué no? Como David Bowie, siendo admirado por atrevido y misterioso por todos, incluida Eleanor, por su puesto.


Entonces, teniendo todas estas características para definir a los personajes, ¿qué función puede cumplir la música aquí? La respuesta es simple, es la misma función que cumple en las interacciones reales, conocerlos mejor.


Eleanor tiene una vida llena de complicaciones: una familia disfuncional, un padrastro horrible y varios hermanos que complican que su ciega madre vislumbre siquiera la posibilidad de divorcio, incluso si eso cuesta el bienestar de su hija mayor. Todo esto le forma una actitud de precaución y rudeza contra el mundo, sin embargo, a Eleanor le gusta la desolación de The Smiths, Modest Mouse suena en su cabeza durante el penitente primer día de escuela, es fan de The Beatles, como lo es su padre, llega a conocer a Joy Division gracias a Park y le encantan, por otra parte, odia a Duran Duran y encuentra a The Misfits algo decepcionante.


Park, por su parte, gusta de Duran Duran, tiene una camiseta de Sex Pistols y encuentra a The Beatles muy poco punk (porque lo son, obvio). Sin embargo, también gusta de The Smiths, y le enseña a Eleanor a Joy Division, ambos quedan prendados de Love will tear us apart, lo que puede tomarse como un indicio de lo que sería el fin de la historia si nos ponemos muy analíticos.


Eleanor luce ante los demás como una chica ruda, algo tosca y reservada, una imagen que da para sobrevivir, cuando realmente le gusta acostarse a escuchar a Robert Smith cantando sobre el amor, a Morrisey sobre la miseria y a Paul McCartney sobre la vida.


Por su parte, Park, un chico serio, tímido y tranquilo, crecido en la mejor y única familia americana-coreana de la ciudad, encuentra en Sex Pistols, Duran Duran, XTC y Skinny Puppy la esencia de su personalidad.


Estas características se ven en otras cosas como los cómics que leen, Watchmen está bien para ambos pero Batman es aburrido para Eleanor, o las películas que comentan, los libros que para Park son sólo un requisito en la clase de literatura y para Eleanor un voto de memoria.


Podría pasar páginas y letras hablando (o escribiendo) de cómo cada canción en este libro es una señal, un punto de referencia, pero el punto central de este artículo, es contar cómo la música, como cualquier tipo de arte, puede ser atemporal. Lo que hace 40 años (sí, 40) pudo funcionar para un par de adolescentes ficticios (¿o no?), puede funcionar el día de hoy. Porque hoy podemos saber lo que es un Friday, I’m in love o cómo se siente un Please, please, please, let me get what I want.


La música en Eleanor & Park funciona no sólo como un rasgo de ambientación sino como parte de la construcción del personaje, un rasgo de personalidad que te invita a conocer las referencias, te hace querer conocer Love will tear us apart para poder entender la manera en la que Eleanor la describe y escuchar a Misfits para poder decir si no está pecando de snob.

El tiempo podrá decir y designar el valor cultural que la sociedad conceda a los productos artísticos y de entretenimiento que sean producidos el día de hoy, pero el siglo XX siempre será un punto de referencia hacia los inicios de cualquier tipo de producción y los años 80s serán conocidos como el punto A de varias obras.


Las primeras veces son memorables, el imaginario colectivo guarda en un nicho de la memoria la primera canción de The Beatles que escucharon, el video musical de Thriller de Michael Jackson o la primera vez que vieron a Sandy en chaqueta de cuero en Grease, así como guarda en su memoria individual su primer beso, su primera mascota o su primer corazón roto.


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