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50 sombras de Grey: Amor, desamor y pasión musical (parte 2)

En 2015 muchas generaciones se vieron sacudidas, para bien o para mal, por el estreno de la película 50 sombras de Grey, la primera parte de una trilogía que sigue la historia de Anastasia y Christian, dos personas con ideas muy marcadas respecto a lo que significa tener una relación.


En 2017 la segunda parte de esta polémica adaptación, 50 sombras más oscuras, entregó a los fans y a los no tan fans una historia con notables mejoras en cuanto al guion y los personajes, así como una selección musical muy diferente a aquella que se escuchó en 2015.


A diferencia de 50 sombras de Grey, que empieza con una canción bastante seductora, esta secuela inicia con una versión bastante triste de The scientist la cual es interpretada por Corinne Bailey Rae. Probablemente no tenga mucha diferencia con la versión original, dada a conocer por Coldplay, pero plantea un tono mucho más emotivo del que se pudo notar en la primera película. La letra, claro, sigue este tono, pues habla de las complicaciones que se pueden tener no sólo dentro de una relación sino también en nuestro camino por la vida.



I need a good one de The Avener y Mark Asari, eleva un poquito el ánimo al ser la segunda canción que aparece dentro de la película y es de reconocer que a pesar de que se utiliza como mero fondo musical tiene un volumen bastante decente, dándole un toque de diversión y frescura. Su letra habla de la búsqueda de nuevas oportunidades, sobre todo en el terreno del romance, y su melodía invita a bailar y pasar un buen rato.



Desafortunadamente no todas las canciones se pueden apreciar con la misma facilidad. Un ejemplo de esto es Birthday de JP Cooper, que aparece en una escena donde los ruidos de comensales y copas chocando sepultan casi por completo el ritmo suave y un tanto nostálgico de esta canción que simplemente habla sobre el hecho de considerar a una persona, y todo lo que ella nos hace sentir, como un regalo de la vida. También aborda el tema de voltear al pasado para recordar determinados momentos y cómo eso puede distraernos del presente y del futuro.



La segunda canción que casi no logró sobrevivir a las murmuraciones de un bar es Living hand to mouth de Little Charlie & The Nightcats, una canción muy de rock y blues, llevando así hacia el pasado, a los buenos momentos del rock&roll. Lo imperdible de esta canción es el solo de guitarra que termina partiendo la canción en dos partes y que le da un gran toque.



Otra canción que se escuchó muy a lo lejos es One woman man de John Legend, una canción muy tranquila, con un estilo de balada que encierra una letra acerca de los cambios que se presentan en el territorio del amor y que cuando la persona indicada llega a nuestras vidas, simple y sencillamente hacemos todo lo posible por estar con ella y con nadie más, por lo que, de alguna manera, la canción termina hablando sobre la fidelidad y el compromiso que se presenta dentro de una relación.



Siguiendo con el tema romántico, pero cambiando de género, Code Blue de The-Dream ofrece una propuesta muy pop entorno al tema del dolor y el miedo de perder a alguien que se quiere, así como de las incertidumbres que se pueden presentar en una relación, así como de las ganas de querer estar con alguien que hace que nuestro corazón se acelere. Nostálgica pero con buen ritmo, esta canción resulta ser bastante placentera al oído.


Retomando el tema de las canciones que no tuvieron la suerte de hacerse notar entre los diálogos de los personajes, What would it take de Anderson East, sólo se puede apreciar si se sube el volumen de la película al grado de lastimarse los oídos con los diálogos. Sí, así de perdida está la canción. Pero una vez que se escucha completa, resulta ser una verdadera delicia con un ritmo muy lento, romántico, con un piano que recuerda un tanto al blues, y con una letra que habla sobre esa impotencia que se puede experimentar cuando no sabemos cómo hacerle saber a la otra persona lo que nos hace sentir, así como el hecho de preguntarnos cuál sería la mejor manera de hacer que la otra persona se sienta interesada por nosotros.



Una canción que medio se pudo colar entre los ruidos de un salón de belleza y diálogos con poca importancia es Lies in the dark de Tove Lo, una canción con un ritmo más bien para bailar, para sentirse empoderado, pero que encierra un oscuro tema, pues la letra aborda aquellas relaciones en las que el dolor está muy presente, pero el amor termina justificando las heridas que se abren por las mentiras o lo engaños que hay.



Para subir un poquito el volumen, No running from me de Toulouse, ofrece una canción pegajosa de principio a fin, con una letra que se puede interpretar de varias maneras, pero que en su generalidad habla sobre aquellos momentos en los que ciertas personas creen que son verdaderamente irresistibles.



Cambiemos ahora de tema y de ritmo, pues la siguiente canción, They can’t take that away from me de José James, nos remonta a la época del swing, del jazz, y por supuesto, la imagen de Frank Sinatra. Con una letra sumamente romántica que habla sobre aquellos detalles que pueden resultar tan atractivos acerca de una persona, esta canción, sin duda contagia las ganas de ir a la pista de baile con una pareja.



Otro cambio radical se produce cuando Bom bidi bom de Nick Jonas y Nicki Minaj comienza a escucharse. Con una melodía bastante seductora, un coro pegajoso, la voz hipnótica de Jonas y el rap audaz de Minaj, esta canción tiene una combinación bastante peligrosa, dando como resultado un tema musical que es difícil sacarse de la cabeza. ¿El tema? El deseo y las atracciones fatales de las que no hay vuelta atrás.



Por supuesto no podemos dejar fuera la canción que enganchó al público con su aparición en los promocionales de la película. Y sí, hablamos de I don’t wanna live forever de ZAYN y Taylor Swift. Se trata de una canción con mucha personalidad, también de muchas notas agudas, y de grandes emociones impregnadas en la letra que plasma el dolor que se puede sentir al no estar con la persona que se ama y cómo en ocasiones esto lleva a perder el sentido de la vida.



Lover, you shoul’ve come de Jeff Buckley no tuvo la suerte de escucharse con tanta claridad como la anterior, pero ahí está, prestando su melodía romántica como mero acompañamiento para una breve escena. Sin duda, sería mentira decir que Christian y Ana no tienen buenos gustos musicales y que no falta música a su alrededor.



La canción que sin duda sí se escuchó es Pray de JRY y RuthAnne, una canción que gracias a su combinación de voces femeninas y masculinas, así como el uso de una melodía bastante seductora y pegajosa, terminó entregando un torbellino emocional gracias al juego de pausas y subidas de ritmo que tiene.



Por el contrario, Empty pack of cigarettes de Joseph Angel, remarcó el hecho de que muchas buenas canciones que componen este soundtrack pasaron casi inadvertidas. Esta canción, con su ritmo tranquilo y con guiños al rock, recuerda aquellos momentos en los que nos aferramos a una persona esperando poder entregarle todo lo que creemos que se merece para que se quede con nosotros.



Algo muy diferente fue lo que ocurrió con Moondance de Van Morrison, una canción que empezó en un volumen demasiado bajo y que terminó explotando para que el público pudiera deleitarse con esta gran canción de los 70’s que tiene mucho de blues y de jazz, creando así una melodía verdaderamente hipnótica y muy atractiva para bailar.



Helium de Sia viene a romper con esa emoción de la canción anterior, pues más bien se trata de una de esas canciones desgarradoras de escuchar, no sólo por la excelente interpretación de Sia, sino también por el tema que aborda, pues habla de esas ocasiones en las que faltan las fuerzas para seguir adelante en el tema romántico y de aquellos momentos en los que el dolor quiere hundirnos. Sumando la melodía, la voz de Sia y la letra, Helium termina siendo la canción más triste de esta película y que fácilmente se puede escuchar en aquellos momentos en los que nos sentimos perdidos.



La siguiente canción es So lonely de The Police, que con una melodía bastante movida y roquera habla sobre el tema de la soledad, primero desde la perspectiva de una ruptura romántica y después desde un punto de vista más personal.



Cruise de Kygo y Adrew Jackson, sufre el mismo destino que varias canciones anteriores, pues apenas y se logra escuchar dentro de una escena de la película. Esta canción rompe un poco con los temas de amor, desamor y pasión que se habían abordado anteriormente, pues esta, con su ritmo electrónico, habla más bien sobre disfrutar la vida y de hacer las cosas que nos hacen sentir vivos sin importar la edad en la que estemos.



La última canción que se escucha como tal dentro de la película es Not afraid anymore de Halsey, la cual, con una melodía bastante seductora e imposible de sacar de la cabeza, se vincula bastante con los nuevos gustos de Anastasia en esta película, pues la letra aborda el tema de perder el miedo a aquello que alguna vez nos hizo sentir incómodos o inseguros. Además, se habla del deseo y el grado al que uno puede llegar a quedar enganchado a una persona en particular.



Para la parte de los créditos tenemos la repetición de I don’t wanna live forever, seguida por What is love? de Frances. A pesar de su parecido con la melodía de Helium, de Sia, porque sí, la canción resulta bastante triste, la letra plantea algunas preguntas un tanto existencialistas respecto al amor y a todo lo que este conlleva.



Es así como cerramos esta segunda parte del recorrido por el soundtrack de la trilogía 50 sombras de Grey, la cual nos ha traído canciones que nos permite conectar con el amor y la pasión desde diferentes perspectivas y melodías. Ahora sólo falta cerrar este recorrido, lo cual será al ritmo de canciones interpretadas por Dua Lipa, Sabrina Claudio, Julia Michaels, entre otros.


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